El Circ Raluy presenta aquests dies la seva darrera producció a Mollet. En que consisteix el vostre espectacle?
William Giribaldi: Nuestro número es conocido como "números de báscula", pero lo realizamos en clave cómica. Es como una especie de balanza: a un lado saltan unos acróbatas que impulsan a uno que está situado en el lado contrario, en nuestro caso yo, que realiza un número de saltos.
Francis Raluy: Yo, a parte de este número que realizo con William y otros cuatro compañeros, también realizo un número de payasos.
En aquesta ocasió, la producció està formada per números dels diferents països que heu visitat, a quin país pertany o fa referència el vostre espectacle?
W.G.: Nuestro número hace referencia a la escuela del circo europeo del este en general, pero lo realizamos a modo de parodia. Es por eso que nos hemos inventado el país imaginario de Silbania, para que nadie se sienta directamente atacado.
F.R.: En el número de payasos, pese a que hacemos una entrada cómica disfrazados de mariachis, no nos referimos a ningún país en concreto.
Quantes temps d'assaig dediqueu a la seva preparació?
W.G.: Este número lo hemos estado preparando durante siete meses. Ahora sólo realizamos algo de gimnasia para mantener la forma.
F.R.: Durante la temporada dedicamos una o dos horas de ensayo para preparar nuevos números de cara al año que viene.
El públic sempre respon de la mateixa manera davant del número o hi ha llocs on agrada més?
W.G.: La verdad es que nunca recibimos una respuesta general. Cada país tiene una forma diferente de concebir el circo.
F.R.: El público siempre responde bien, aunque el grado siempre depende de muchos factores. Es muy difícil saber qué es lo que hará que el público responda de una forma u otra, muchas veces es la propia afluencia de público lo que influye en la respuesta.
I què és el que us va empènyer a dedicar-vos al món del circ?
W.G.: Tuve la posibilidad de escoger entre dedicarme al circo o seguir con mis estudios. La familia de mi padre era de tradición circense, lo contrario que mi madre, que se incorporó una vez se casó con mi padre. Durante la época de estudios me quedaba en casa de mis abuelos mientras mis padres se iban de gira pero cuando tuve la posibilidad de incorporar-me al circo no lo dudé, desde siempre me fascinó más la magia del circo que la escuela. La verdad, creo que acerté.
F.R.: Igual que mi compañero, yo también pude elegir entre la opción de dedicarme al circo o estudiar una carrera normal. Hasta el bachillerato pude realizar mis estudios de forma ambulante porque Italia lo permite, pero estudiar una carrera suponía quedarme allí de forma permanente mientras mi familia se iba de gira, por lo tanto decidí irme con mi familia.
Quins són els aspectes positius i negatius de treballar en un circ?
W.G.: Decirte una única cosa positiva es muy difícil porque hay muchas, empezando por la cosa más típica y banal como es el hecho de viajar y conocer países y muchas personas hasta mantener una buena preparación física y cuidar tu imagen. Como aspectos negativos destacaría la dificultad para encontrar tus raíces y hacer amigos, aunque creo que las ventajas superan estos aspectos.
F.R.: Como aspecto positivo, lo típico: viajar, dicen que cambiar de aires es bueno para la salud. Y como aspecto negativo, aunque no sé si es positivo o negativo, la falta de arraigo: no sentimos ningún apego a ninguna tierra en particular.
Segur que heu viscut moltes experiències al llarg de la vostra trajectòria al circ, en destacaríeu alguna en concret?
W.G.: No destacaría ninguna en concreto porque son experiencias que se repiten. Lo bueno de ser artista de circo es que puedes disfrutar de pequeños momentos de gloria al largo de tu carrera que te hacen sentir bien, no es, para nada, una vida gris. Destaco todos y cada uno de los momentos en los que estoy actuando.
F.R.: Para mí el momento más bonito de mi carrera fue conseguir debutar con un número de percha realmente difícil que consistía en trepar por un poste de cuatro metros aguantando una barra de aluminio con una chica subida. Fue muy especial porque venía de un periodo un poco negro y cuando lo conseguí recibí la felicitación de mi padre y eso hizo que me sintiera muy bien.
Una darrera pregunta: creieu que queda res per inventar al circ?
W.G.: Una de las frases que yo siempre digo es que en el arte circense ya no hay nada que inventar, lo que hace que sea diferente e innovador es la manera cómo se interpreta. El circo se basa en salir a la pista e intentar hacer algo que una persona común no puede hacer y eso hay que hacerlo de una forma que consigas llegar a la gente. Lo que jamás compartiré es que se reconozca a una persona que no sepa interpretar como un gran artista de circo. En el circo hay que aprender a hacer las cosas sudando, haciéndose daño, cayendo y volviéndose a levantar y así hasta que aprendas a hacer algo realmente difícil y seas capaz de comunicárselo a tu público.
F.R.: Personalmente creo que sí. De hecho, cuando se cree que ya no queda nada por inventar siempre surge alguien con algo nuevo que te sorprende, aunque cada vez es más difícil. Pero de ahí a que se agoten todas las posibilidades queda mucho.



















