El deber del periodismo es denunciar la violencia machista

Juanjo Conejo

Si la labor social del periodismo es alzar la voz contra las injusticias que azotan a los ciudadanos, ahora es el momento adecuado para detenerse y reflexionar profundamente sobre un mal que ya debería haberse erradicado: la violencia machista. Nos encontramos en una sociedad que avanza imparable en tecnología, estamos inmersos en lo que los expertos llaman la sociedad de la información, aún y así, un acto tan primitivo como el abuso de la fuerza sigue campando sin límites. ¿Falló el sistema educativo?, ¿se trata de una enfermedad mental?, en cualquier caso es un atentado contra el art. 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Se puede decir más alto, pero no más claro.

 


La violencia machista es un mal tan antiguo como la historia de la humanidad, la sociedad avanza desde entonces gracias a los grandes descubrimientos de la ciencia, pero en plena era digital los instintos agresivos no han evolucionado. Según los datos que ofrece feminicidio.net ocho mujeres han sido asesinadas por hombres en España tan solo durante el pasado mes de octubre. Esta es sin duda una cifra escalofriante. Un solo caso ya estaría injustificado, cuanto más esta ola de crímenes incomprensible para la conciencia y la inteligencia colectiva. Ana Messuti, autora de “La dimensión jurídica internacional del feminicidio”, sostiene la tesis de que hay que darle a este delito contra la mujer la trascendencia necesaria y que es necesario combatirlo con normas penales internacionales. Me solidarizo con su afirmación.  

 


Mi intención no es abundar en cifras, para ello contamos con la actividad diaria de la prensa que realiza su labor con rigurosa y contrastada información. Detrás de las cifras hay personas, para la gran mayoría desconocidas. Hoy rompo una lanza a favor de esas ocho mujeres, por quienes elevo la voz y me convierto en el clamor de quien ya no puede hacerlo. Solicito al Gobierno y en el nombre de las víctimas que sobre los asesinos se aplique la justicia con rigor. Me sumo a la contundente declaración de la periodista Pilar López Díez: “Si los medios cambiasen el discurso sobre las mujeres no habría violencia de género”. Tenemos madres, hijas, hermanas, amigas, cualquiera puede ser la siguiente víctima. Ahora es el momento, los medios de comunicación deben convertirse en un canal colectivo de denuncia social. 
 

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